Recupero una historia que recibí como comentario a mi primer post. Ana Luisa es su autora. En aquella primera invitación les decía que me interesaba compartir aquellas historias motivadoras que seguramente tendrán nuestros compatriotas que han inmigrado. Aquí les dejo una muy emotiva.
"Era un día de agosto precioso, estaba paseando a orillas del mar, disfrutando de un atardecer veraniego que invitaba a quedarse un poquito más en la playa, y, claro, a tomar unos mates. El agua que había llevado ya se había acabado, y después de vencer algunas resistencias internas, me decidí a acercarme a un bar a comprar agua caliente, cosa totalmente normal en Argentina, pero que en Lisboa puede levantar serias sospechas:
-Buenas tardes, necesito agua caliente.
-No tenemos.
-Para el termo - dije mostrándole mi termo de aluminio, por si el tipo pensaba que le estaba pidiendo para darme un baño o algo así.
-No tenemos.
-Yo se la pago, de esa que sale de la máquina para hacer el té, aunque sea...
-No.
-Bueno, véndame un té- dije dándome por vencida, y sabiendo que acá siempre te dan el agua caliente en una jarrita y el saquito aparte. No alcanzaría para mucho, pero sería mejor que nada.
-No.
-¿No me va a vender un té?
-No.
-Ok, buenas tardes, muchas gracias- le dije antes de que llamara a la policía por considerarme indeseable en su barcito playero. Al fin y al cabo, para él no pasaba de una embarazada loca haciendo un pedido extraño a las 7 de la tarde (acá es una hora donde todo, o casi todo, está por cerrar)
Caminé a lo largo de toda la playa, entrando en cuanto barcito abierto quedaba, y llegando casi al final uno se apiadó de mí, y me regaló el agua, después de casi media hora de caminata. Me senté en la arena, preparé mi mate, abrí el termo para que el agua se enfriara un poco y no me quemara la yerba, y me puse a mirar el mar. Y mientras me tomaba unos amarguitos, crucé ese océano en el que hasta entonces sólo había visto amaneceres, y estuve un ratito con los amores lejanos, y volví justo a tiempo de ver los últimos rayos de sol perdiéndose en el horizonte. -¿No hay más agua? "
16 de julio de 2010 09:35